lunes, 22 de agosto de 2011

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Sigue lloviendo en la ciudad...
Siempre me gustó la lluvia, sobre todo en aquellas tardes de septiembre cuando mi hermana y yo nos escapábamos para nadar y nos acóstabamos sobre la arena tomadas de la mano, las gotas nos salpicaban la cara y cerrábamos los ojos tan fuerte que no podíamos parar de reir.
Cuando llegábamos de nuevo a casa, descalzas y empapadas encontrábamos siempre una visita nueva, mi abuela recibía pacientemente a quien quisiera ir a visitarnos, servía vino, queso, pan casero una y otra vez... nosotras entrábamos rápido e íbamos a jugar al patio trasero, mi hermana soñaba con ser azafata de vuelo, yo soñaba con barcos que llegaban desde muy lejos y traían nuevos estímulos, personas diferentes con lenguas extrañas a la mía...
Para ser lo que uno llega a ser en la vida siempre es necesaria una guía, el amor, la comprensión, toda la ternura que recibimos de ella no se puede comparar a nada más que haya llenado nuestra infancia....
Feliz cumpleaños abuela



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