viernes, 20 de mayo de 2011

De noches estrelladas...

Es un pueblo pequeño, mínimo para algunos, olvidado para otros... no llega a cinco mil habitantes y aún así eso no evita para que los que allí viven no se conozcan si vienen de barrios diferentes. En ese pueblo nació mi madre, mi abuela, casi toda mi familia... tanto mi hermana como yo adorábamos estar allí, juntas, los días en la playa parecían interminables y siempre había algo que hacer, una fiesta a la que ir, algún vestido que estrenar. Nos gustaba esa atemporalidad y conocer a todas las personas con las que nos cruzábamos al caminar, la familiaridad era obvia y las tradiciones aún latentes.
Mi pueblo ostentó el Puerto de mayor relevancia hasta el siglo XVIII en Canarias, desde allí se comerciaba a las Yndias a los Puertos de Campeche, La Habana o La Guaira venezolana, se enriquecían sus familias gracias al contacto entre mercaderes y la comercialización de caldos y aguardiente, cacao y cochinilla que tanto prosperaba en aquella época. Un siglo antes había comerciado con Flandes y el norte de Europa, sus vinos habían hecho las delicias de media corte europe y hasta William Shakespeare se jactaba en una de sus obras de tener el placer de disfrutarlos sobre su mesa.
El Puerto decayó en el siglo XVIII mas no la prosperidad de la comarca ni de sus familias. Todos los de que allí provenimos tenemos la mente abierta, las ganas de cruzar fronteras porque siempre hemos vivido en ellas y la lucha incesante de ser pueblo marinero, de no rendirnos aunque tengamos todo en contra. El mar es nuestra frontera y la conocemos bien, es nuestra puerta y está abierta...
Mi abuela que nunca salió de la isla parece haber recorrido el mundo entero, en sus manos se cuentan las leyendas de mundos aún no conocidos y ofrece la acogida a quien nunca ha visto nuestro Puerto o a quien lo visita por primera vez, para él vino y comida que se sirve hasta saciar, manos llenas que dan la bienvenida y comparten lo que tenemos la dicha de poder compartir. Mezcolanza de aquí y de allá a nuestra forma y así es allá y así es aquí, en mí.
Hoy, después de mucho tiempo me he parado a ver el cielo cuando caminaba de regreso a casa, después de mucho tiempo esa imagen me hizo recordar las noches en casa.
Dulces sueños para todas, mis lindos corazones

1 comentario:

  1. Hola Nieves,
    Es una foto preciosa. Si este color del cielo representa la belleza de tu pueblo, pues qué voy a decirte, que un poquito de envidia de que esté tan lejos y no poder visitarlo, pues sí que tengo..

    Un saludo
    Digna
    http://elmondolivia.blogspot.com/

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