domingo, 19 de diciembre de 2010

Orígenes

El punto de cruz es una de las primeras manifestaciones artístico-textiles de la Humanidad, encontramos vestigios en las zonas de Asia Central y Europa en el siglo XIX a. C. para luego pasar a la zona central de África y desarrollarse ampliamente en el Imperio tolemaico como parte del ornato que poseían las vestimentas reales. En Europa se difundió ampliamente durante la Edad Media cuando, más que un pasatiempo de las damas de la corte, las lecciones de bordado en punto de cruz configuraban verdaderas clases de alfabetización. Las damas con la aguja y el hilo bordaban diversos alfabetos que les ayudaban a reconocer el mismo y aprender a leer, eran -pues- verdaderas lecciones de gramática bordadas en forma de samplers o marquois. De este modo -de esos ejercicios- surgen lo que se denominaron "muestrarios" de los que, aún hoy, encontramos algún que otro vestigio. Se trataban de piezas cuadrangulares que, bordadas mayormente en hilos de seda de tono rojizo,configuraban los cuadernos del momento. Una vez que se desarrolla la imprenta estos modelos se irían tipificando ya que se comienza a trabajar con modelos en papel.
Ya en el siglo XIX perdió su intención educativa y comenzaron a proliferar los motivos decorativos dentro de los distintos diseños, en gran parte, influencia de la corriente exótica y chinesca que maravillaba a Europa en aquel momento. En el siglo XX se pierde casi por completo la tradición encontrando solamente una revitalización por parte de los descendientes de los pioneros que, desde los Estados Unidos, exportaban a Europa nuevos modelos que hace revivir la tradición del bordado original.
Actualmente son muchas las casas comerciales que ofrecen distintos modelos para bordar, la personalización y la variedad han sido la clave para que muchas mujeres vuelvan a retomar la tradición, esta vez, por el simple placer de hacerlo.

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